Estrés Oxidativo

Cuanto más conocemos acerca de la forma en la que se mantiene el equilibrio en la naturaleza, mayor es nuestra sorpresa y admiración por este inmenso sistema del que formamos parte y del que hasta ahora conocemos más bien poco. A continuación te mostramos algo concerniente a la forma en la funciona nuestro organismo que estamos seguros de que puede servirte.

Estrés Oxidativo

Cada vez que respiramos, tiene lugar en nuestro organismo un proceso ambivalente. Por un lado, se renueva la energía y la vitalidad de nuestro cuerpo y es gracias a ello que podemos continuar viviendo. Pero por otro lado, cuando el oxígeno entra en nuestro organismo provoca un proceso conocido como oxidación, que puede traer algunos inconvenientes. A continuación te lo contamos con más claridad.

Nuestro cuerpo está constituido por millones y millones de células de diferentes tipos; cada una de ellas a su vez se encuentra formada por moléculas. Dentro de las moléculas se encuentran los átomos en cuyo interior orbitan partículas subatómicas de electrones (de carga negativa) y protones (de carga positiva) que se unen entre sí cuando tiene lugar un evento químico. En una célula sana la distribución de protones y electrones dentro de los átomos es equilibrada; no obstante, la oxidación (un ejemplo de evento químico) provoca que estos enlaces sean desparejos, permitiendo la presencia de átomos formados por más cantidad de electrones que protones. Estos átomos desparejos reciben el nombre de radicales libres. Si la oxidación se acelera, se acentúa la presencia de estos radicales en nuestro cuerpo, lo cual puede derivar en varios problemas de salud y dar como resultado el estrés oxidativo.

Causas del estrés oxidativo

Los factores que favorecen la aparición de radicales libres pueden gestarse en nuestro organismo por su funcionamiento (factores endógenos), como es el caso de la respiración. O pueden ser ajenos a nosotros (factores exógenos), como la contaminación ambiental o ciertos hábitos insalubres que dificultan el normal funcionamiento de nuestro mecanismo vital.

Entre las causas más comunes de estrés oxidativo son el consumo de cigarrillo (el ingreso de humo en nuestro cuerpo), la exposición a una extrema contaminación ambiental o a la radiación solar y el consumo en exceso de alcohol y drogas.

Es importante señalar que nuestro cuerpo se encuentra preparado para el daño que pueda provocar el proceso de oxidación en sus células, cuenta para ello con mecanismos propios de prevención y reparación del deterioro; no obstante, si la oxidación prevalece por un tiempo indeterminado, sus consecuencias pueden ser más complicadas de resolver. Cuando los mecanismos de defensa de nuestras células no son suficientes surge el estrés oxidativo.

En la actualidad, vivimos tan acelerados y tan poco tiempo tenemos de preocuparnos por la salud de nuestro cuerpo que generalmente cuando se nos detecta este desequilibrio es a causa de la aparición de alguna enfermedad que ha sido consecuencia de este desajuste.

La mejor forma de colaborar con la prevención de este desajuste es consumiendo productos antioxidantes, tales como el chocolate amargo, té, frutas y verduras y frijoles. También intentar llevar una vida saludable, con tiempo para la meditación puede ser una excelente alternativa para colaborar con nuestro bienestar.

Estrés Oxidativo

Consecuencias del estrés oxidativo

El exceso de radicales libres en nuestro organismo puede tener diversas consecuencias visibles. Dichas especies reactivas atacan a otros compuestos químicos que se encuentran en las células tales como lípidos, ADN y proteínas y esto deriva en desórdenes bioquímicos que hacen aflorar diversas patologías físicas y psíquicas.

Los radicales libres representan una importante amenaza para los tejidos sanos, provocando una aceleración en su deterioro. Sus principales consecuencias pueden notarse en un exagerado envejecimiento de la piel y los huesos, daños en el cuero cabelludo y una considerable disminución de la energía.

Aunque el estrés oxidativo es uno de los menos conocidos entre los diversos trastorno de estrés, según lo han revelado muchos estudios está estrechamente vinculado a la aparición de ciertas enfermedades tales como cáncer, problemas cardiovasculares, lupus y otras deficiencias médicas.

Una de las enfermedades más comunes que deriva del estrés oxidativo es el síndrome de fibromalgia que se caracteriza por dolor muscular que no llega a definirse con exactitud su procedencia. Además este problema suele derivar en trastornos psicológicos de diferentes niveles; la depresión es una de las comunes y, en muchos casos, puede resolverse consiguiendo disminuir la cantidad de radicales libres en la sangre.

Otros trastornos derivados de este mismo problema son la ansiedad, otros tipos de estrés, trastornos de pánico, histeria e hipocondrías.

Tratamiento para el estrés oxidativo

Para esta enfermedad existen diversos tipos de tratamiento pero hay dos que son los más utilizados y que han dado excelentes resultados en el tratamiento de la dolencia.

  • La dietoterapia. Es una de las formas más recomendadas y la primera que se intenta cuando aparece un caso de estrés oxidativo; consiste en proporcionar al paciente suplementos vitamínicos y sesiones de filoterapia con antioxidantes tales como Aloe o Nori. A veces también se proporcionan fármacos con propiedades antioxidantes.
  • La ozonoterapia. Es una técnica utilizada en la medicina alternativa que suele ayudar muchísimo a controlar los niveles de oxidación del organismo. Consiste en utilizar el ozono como agente terapéutico por sus capacidades oxidantes y cicatrización y activar el funcionamiento normal de las células y del sistema inmune sanguíneo.

Así que, ya lo sabes, no podemos conseguir volvernos inmortales pero sí podemos hacer cosas para que, mientras esta vida nos dure podamos disfrutarla y sentirnos a gusto con nosotros mismos. Sabrás, además, que hay un montón de ancianos que llegan a la vejez con una salud esplendorosa; posiblemente esto se deba a que, a pesar de que el envejecimiento es algo que no puede frenarse, la acumulación de radicales libres puede ser un factor inexorable para acelerar ese proceso y, si llevamos vidas saludables y nos preocupamos por escuchar las necesidades de nuestro organismo, es posible que podamos llegar a impedir que el proceso de oxidación se convierta en nuestro enemigo.

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