Desorden del pánico

Entre las enfermedades mentales más peligrosas y difíciles de afrontar se encuentra el Desorden de pánico. Si la padeces o conoces a alguien que pueda estar siendo acosado por sus síntomas, te recomendamos este artículo. Si quieres saber de qué se trata, también te invitamos a continuar leyendo sobre esta enfermedad.

Qué es el desorden del pánico

Generalmente conocido bajo la sigla DP, el desorden de pánico es el nombre que recibe uno de los muchos trastornos de ansiedad. Dicho desorden se caracteriza por la presencia de ataques de pánico repentinos que generan una estabilidad física y mental absolutamente dañina para la persona que la padece.

Desorden del pánico

Además de que estos ataques suelen ser sumamente estresantes uno de los problemas principales es que la persona con desorden de pánico tiene muchísimo miedo de que dichos ataques reincidan y ese temor lo lleva a sufrir una nueva crisis a causa de la intensa ansiedad acumulada.

Muchas personas que padecen este trastorno sienten que se están volviendo locas y muchas de ellas, incluso, sufren tal estrés que piensan que la única forma de resolver aquella situación es a través del suicidio. Debes saber, por tanto, que es éste uno de los trastornos de ansiedad más graves y es muy importante que las personas que lo padecen reciban tratamiento especializado para conseguir llevar una vida normal y equilibrada.

Ataque de pánico

Las causas del DP no se conocen con exactitud; es decir que en cada persona pueden ser muy diferentes. Lo que sí se sabe es que generalmente aparece cuando una persona tiene que enfrentarse a una situación imprevista que le causa miedo o que le estresa o cuando se siente en peligro.

Según lo demuestran los estudios existen evidencias que favorecen la aparición de este trastorno tales como la presencia de un familiar que lo padezca, acciones de preocupación extrema por parte de los padres en torno a los síntomas físicos, haber padecido una enfermedad grave o haber perdido a un ser cercano a causa de alguna enfermedad. Algunas enfermedades pueden favorecer la aparición del DP tales como problemas cardiovasculares, enfermedades pulmonares, asma, tiroides, entre otras. Haber padecido depresión o desorden de ansiedad en la infancia también puede ser un detonante; al igual que puede serlo el haber sido víctima de un abuso sexual, físico o psíquico en la niñez.

El ataque de pánico es la forma visible en la que se manifiesta este trastorno. Se caracteriza por ser un período de miedo muy intenso (suele durar en torno a los 10 minutos) en el que el paciente siente que algo muy malo está por ocurrir pero no puede precisar qué es. El enfermo siente una preocupación extrema que viene acompañada de la sensación de malestares físicos tales como problemas para respirar, sensación de un inminente ataque al corazón u otro evento sintomático que en realidad no va a acontecer.

Los ataques no siempre se presentan en las mismas circunstancias ni con la misma intensidad; hay personas que tienen crisis muy severas seguidas de otras más leves, y no puede precisarse con precisión el por qué de esa diferencia.

Por otro lado, no existen formas de prevenir estos ataques, aparecen repentinamente, en cualquier momento y lugar y lo único que se puede hacer es intentar calmarse. Esto significa que incluso pueden aparecer cuando el enfermo está durmiendo, si el trastorno se ha asentado lo suficiente en tu psique.

Desorden del pánico

Síntomas del desorden del pánico

El síntoma fundamental del desorden de pánico es el ataque propiamente dicho; por lo demás, suelen presentarse otros malestares que llevan a la persona a creer que padece algo muy grave y lo tensionan aún más.

En el caso de las personas que sufren agorafobia, durante los ataques de pánico tienen miedo de quedarse solas y evitan toda situación en la que puedan sentirse en peligro. Incluso el temor puede impedirles hacer cosas que disfrutan. La mejor forma de contrarrestar este malestar es mantenernos cerca de alguien con quien nos sintamos a salvo.

Los síntomas que acompañan el ataque de pánico son dolor en el pecho, escalofríos constantes, temblores, miedo intenso a morir, perder el control o volverse loco, mareos, sensación de un inminente desmayo, ahogo, nudo en la garganta y entumecimiento, entre otros.

A su vez, el miedo hace que un simple dolor de cabeza lleve a la persona a creer que tiene un tumor celebrar y a tergiversar la realidad guiada por sus miedos, lo que desemboca en una sensación de temor y ansiedad muy intensos. También aparece la sensación de extrañeza, que muchas personas describen como la sensación de estar fuera de su cuerpo.

El desorden de pánico generalmente viene acompañado de otros trastornos mentales, tales como depresión o incluso otros trastornos de ansiedad, estrés (en este caso puede ser ocasionado por el estrés postraumático) o fobia (la agorafobia suele ser una de las más comunes); a su vez, aquellas personas que consumen algún tipo de droga suelen tener más posibilidades de sufrir más gravemente este trastorno.

Tratamiento del desorden del pánico

Al igual que ocurre con el resto de las enfermedades mentales, el tratamiento del desorden de pánico suele combinar una serie de terapias tales como el tratamiento clínico y la psicoterapia. Además, es muy recomendable que las personas que padecen DP aprendan técnicas de relajación y respiración pues les serán sumamente útiles para combatir el estrés de los ataques.

El tratamiento clínico consiste en administrar medicamentos contra la ansiedad para ayudar al paciente a estar más calmado. También suelen recetarse antidepresivos, en los casos de que el malestar venga acompañado de depresión. Los tranquilizantes se recetan si el médico cree que pueden colaborar con la calma del paciente.

Entre las psicoterapias la más popular es la de plática; una sesión semanal de conversación con un especialista en el trastorno que nos ayuda a trabajar sobre el origen del problema para perder ese temor acérrimo que nos invade durante los ataques. La terapia cognitiva conductual suele ser sumamente eficiente y sirve para que el paciente aprenda a enfocarse.

Por último, es sumamente recomendable la terapia de relajación que sirve para disminuir los dolores que causa el estrés de la persona con trastorno de pánico, así como también la tensión física y emocional que puede ser realmente insoportable. En este tipo de terapia aprendemos a respirar profundamente, a concentrarnos en cosas positivas y utilizamos la música como conducto para sentirnos mejor.

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