Cómo prevenir la depresión

Muchos opinan que la depresión es la gran plaga del siglo que vivimos. Y no se equivocan. La depresión es una enfermedad muy común en estos tiempos que corren porque cada vez vivimos más acelerados y somos menos capaces de conectarnos con nosotros mismos, con nuestras necesidades y hacer cosas positivas para sentirnos bien.

Cómo prevenir la depresión

Entre los síntomas de la depresión más destacables cabe mencionar sentimientos de tristeza profunda, pensamientos autodestructivos, sentimientos negativos en torno al futuro y a la vida y anhedonia (incapacidad para experimentar placer), entre otros.

El detonante de una depresión generalmente no es el punto de origen de la misma, el cual suele estar ubicado en el pasado primigenio del enfermo. No obstantes este detonante (factores de riesgo) puede ser de diversos tipos: ambientales y genéticos, generalmente.

Para que este problema no se apodere de tu vida, aquí te dejamos algunos consejos para poner en práctica en tu vida diaria y asegurarte de mantener a la depresión lejos de tu casa.

Conectarnos con nosotros mismos

Para prevenir la depresión lo indispensable es llevar una vida saludable y buscar el autoconocimiento. Si sabemos qué cosas nos dañan o nos ponen en peligro, es mucho más fácil prevenir las crisis.

Erróneamente de lo que se cree el autoconocimiento no sólo puede darse a través de la psicoterapia; todos podemos intentar saber más de nosotros mismos indagando en nuestros sueños, en el por qué de las cosas que hacemos y en la forma en la que reaccionamos ante los estímulos. Para eso no necesitamos dinero, sólo muchas ganas de conocernos a nosotros mismos, de respetarnos y, sobre todo, de amarnos.

Disminuir la exposición al estrés

Uno de los detonantes más comunes de los problemas depresivos es la exposición prolongada a situaciones de estrés. Si bien el estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones desafiantes, en un nivel alto puede ser perjudicial.

Un poco de estrés es natural y saludable pero cuando se mantiene a lo largo del tiempo nos deja vulnerables a toda serie de enfermedades y problemas, la depresión es una de ellas. Intentar disminuir la exposición a esta clase de situaciones por un tiempo prolongado es una buena medida para evitar caer en un pozo depresivo.

Por otro lado, una buena forma de evitar llegar a situaciones de estrés agobiante es intentar encontrarle sentido a todo aquello que hacemos. Buscar sentirnos a gusto en el trabajo (intentando descubrir las cosas positivas que nos aporta y focalizándonos en eso), en casa (tratando de encontrar momentos de intimidad en los que nos sintamos plenos) y con las personas que queremos (buscando rodearnos de individuos capaces de amar y de dejarse amar con sinceridad).

Disminuir la exposición al estrés

Buscar vínculos saludables

Una de las características fundamentales de la depresión es la caída brutal de la autoestima; y la mejor forma de luchar contra ella es rodearnos de personas que nos respeten y que nos ayuden a sentir que somos valiosas. La pertenencia a un grupo familiar o de amigos en el que sintamos un espacio propio y único puede ayudarnos muchísimo para enfrentar con valentía a la depresión, o evitar llegar a sufrir una crisis.

Es muy importante que intentemos evitar situaciones de violencia: tanto como víctimas como victimarias. Con violencia no sólo nos referimos a los golpes físicos sino también a la violencia psicológica y verbal. La exposición a este tipo de situaciones puede ser un brutal detonante de un pozo depresivo. Si en el grupo familiar nos sentimos disminuidos o tendemos a disminuir a otros es importante intentar comprender por qué lo hacemos, a qué recuerdo que hemos bloqueado nos lleva, para intentar trabajar contra eso.

Hábitos saludables para evitar la depresión

Sin lugar a dudas esta es una de las decisiones más importantes y la que suele aparecer en última instancia en la lista de prioridades de las personas. Aprender a vivir tranquilamente, a tener espacios de relajación y a hacer cosas que nos motiven a diario, es sin duda la mejor forma de enfrentar situaciones de estrés y de trabajar por el bienestar.

Proponernos una actividad física es un excelente punto de partida. El ejercicio estimula la secreción de endorfinas y su consecuencia siguiente es la sensación de bienestar. Por otro lado, esto nos ayudará a sentirnos a gusto con nuestro cuerpo.

También es importante que regulemos nuestros horarios y hábitos alimenticios porque de este modo podremos tener una salud equilibrada. Una buena rutina consiste en levantarnos temprano después de haber pasado una noche tranquila y habiendo descansado correctamente, tomar un buen desayuno y mantener las cuatro comidas diarias con rigurosidad, intentando comer en cada momento lo adecuado a la circunstancia. No es bueno llegar al límite de obsesionarnos por cada cosa que comemos, pero tampoco no darle ninguna importancia a los alimentos que ingerimos.

Actividades placenteras y creatividad

Conectarnos con nosotros mismos exige saber qué cosas nos gustan pero sobre todo cuáles nos causan placer. Una buena actitud para luchar contra la depresión es contabilizar el tipo de actividades que hacemos durante el día y procurar que sean más las que nos causan placer que las que traen consigo tristeza (ir a visitar a un amigo enfermo), malestar (resolver un problema de dinero) o estrés (situaciones en el trabajo que nos desgastan).

Por otro lado, aprender a usar nuestra creatividad y realizar actividades que potencien nuestro uso de la imaginación o nos ayuden a salir de la rutina puede ser un remedio fabuloso contra la depresión. Salir de la monotonía diaria, estimulando nuestra mente, aprendiendo a ser capaces de sorprendernos a nosotros mismos y reilusionarnos puede ser una maravillosa forma de afrontar este tipo de problemas.

Como ves, hay muchísimas cosas que podemos hacer para evitar caer en una crisis depresiva, lo importante es empezar a tiempo; antes de que el desgano sea tal que no podamos avanzar, antes de caer en un círculo vicioso de autodesprecio y desgano que nos lleven a sentirnos mal a tiempo completo. ¡Todavía estás a tiempo! ¿A qué estás esperando para conocerte y mimarte como es debido?

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