Causas del estrés

Las causas por las que una persona padece estrés pueden ser muy diversas. Es importante saber también que el detonante de la enfermedad no es necesariamente la razón por la cual estamos tan nerviosos.

El estrés suele estar vinculado a experimentar nuevas emociones en torno a algo que creíamos olvidado, y se manifiesta valiéndose de esos factores de riesgo a los que nos hemos expuesto, pero no son ellos la causa del malestar. Es importante tener en cuenta esto porque enfrentar y trabajar sobre las causas es el único camino para alcanzar el bienestar.

Causas del estrés

Pensar en nuestras emociones

En el ámbito laboral existen múltiples factores de riesgo para el estrés; la cercanía de una fecha de entrega, la falta de colaboración de nuestros compañeros para desempeñar adecuadamente una función, el exceso de responsabilidades y las malas relaciones con nuestros compañeros o jefes pueden generarnos un intenso nerviosismo. Pero ¿realmente nuestro malestar está vinculado con todo eso?

A veces, no nos damos cuenta que estamos más vulnerables porque se acerca la fecha del aniversario del fallecimiento de un ser querido, o tenemos problemas en casa que no nos dejan concentrarnos en el trabajo. O incluso, sucede muchas veces que estamos realizando un trabajo que no nos gusta y nos quita tiempo de hacer lo que realmente deseamos. Analizar todo esto es fundamental, porque allí residen verdaderamente las causas de nuestro nerviosismo.

El efecto de las personas tóxicas

La cercanía con personas tóxicas también puede favorecer en nosotros situaciones de estrés. Se llaman así aquellos individuos que están constantemente negados a aceptar la realidad y que son incapaces de ver luces en el futuro. Rodearnos de personas saludables y positivas puede ser una excelente forma de prevenir el estrés; así también aprenderemos a disfrutar de la buena compañía y a tranquilizarnos.

Si eres una persona propensa a pensar negativamente es importante que intentes cambiar tu forma de vincularte con el mundo y las ideas. De lo contrario ese constante pesimismo te causará más estrés. Porque, a veces, el estrés aparece sin que haya motivos aparentes que puedan causarlo. Por eso, centrarnos en cosas agradables y satisfactorias, parece un excelente método para luchar contra este malestar.

Problemas en las relaciones interpersonales

También puede ser un fuerte detonante la pérdida de un ser querido. Entre las situaciones que provocan estrés ésta es una de las más comunes y para salir adelante se requiere de ayuda profesional.

efecto de las personas tóxicas

Las relaciones amorosas también pueden ser causantes de estrés. Así como es una de las mayores causas de felicidad, el amor también es protagónico en lo se refiere a situaciones de estrés. Los conflictos en las relaciones de pareja producen altos niveles de estrés y, sobre todo, si existe una relación de dependencia emocional acompañadas del temor de perder a ese ser amado.

La soledad también es un factor considerablemente importante a la hora de habar de estrés. Muchas personas que no tienen pareja se sienten mal consigo mismas y piensan que nadie puede quererlas. Estas personas suelen enfocarse en encontrar pareja y no disfrutan realmente del tiempo.

Pero sin duda, uno de los causantes más importantes del estrés en nuestra sociedad es la contaminación acústica. Y, aunque se habla poco de este factor, los especialistas se tientan a expresar que es uno de los fundamentales. Estar expuestos a muchas horas de ruido y bullicio nos estresa y si esto prevalece en el tiempo puede provocar una crisis de estrés.

Pero, aquí viene lo importante, que es lo que te contábamos al comienzo de este artículo, el estrés muchas veces no está vinculado exclusivamente con estas causas. A veces, detrás de ese nerviosisimo, puede haber una inseguridad que proviene de situaciones anteriores como un trauma mal curado o ni siquiera detectado, experiencias difíciles o dolorosas que tuvieron lugar en el pasado y un deseo constante de evitar que esos problemas afloren. Muchas personas dicen que pasaron página porque están convencidas de que pueden ser felices y no pensar en esos problemas; no obstante, la presencia de un malestar interior que no controlan los lleva a sentirse cada vez más nerviosos y provoca la aparición de este tipo de trastornos, acompañado, eso sí por alguno de las causas o factores de riesgo de los que hemos hablado.

Una buena forma de enfrentar esta situación es intentar ahondar en nuestro interior para descubrir qué cosas no nos gustan de nuestra vida, cuáles nos han hecho daño o nos han causado sensaciones negativas para poder trabajar esas experiencias y emociones y aprender a manejar las exigencias laborales y familiares de una forma saludable.

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