Angustia y ansiedad

El término angustia se utiliza muy a la ligera en nuestra sociedad. A veces lo hacemos para referirnos a una tristeza repentina o un malestar específico; no obstante, debes saber que el término angustia responde a una patología que para ser diagnosticada como tal requiere que se presenten una serie de síntomas diferentes. En este artículo te contamos de qué se trata y te damos algunos consejos para poder combatirla.

Qué es la angustia

Síntomas y causas de la angustia

Este concepto se utiliza en la medicina clínica para denominar un estado emocional que se caracteriza por un profundo sufrimiento psíquico que surge como respuesta ante una eventual amenaza. El miedo es una reacción ante la posibilidad de que ocurra algo que pueda poner en peligro al individuo; que podríamos definirlo como el miedo a lo desconocido.

Además, una persona que padece de angustia presenta cambios físicos en su organismo. Entre los síntomas más comunes se encuentran la sudoración, temblores, falta de aire y diferencias en el ritmo cardíaco. Cabe mencionar que estos síntomas pueden ser de tres tipos:

  • Trastornos de la conducta. La angustia genera cambios rotundos en nuestro comportamiento. Es normal que las personas que padecen este trastorno se muestren altamente irritables, nerviosas e incapaces de enfrentarse solas a las dificultades de la vida.
  • Trastornos del sueño. La angustia causa dificultades en el dormir de las personas que la padecen. Muchas personas que sufren esta dolencia padecen insomnio o duermen demasiado, pesadillas. Es común que se despierten a la noche y que después les resulte muy difícil conciliar nuevamente el sueño.
  • Trastornos biológicos. La angustia muchas veces viene acompañada de una serie de problemas en el organismos. La mayoría de las personas que están angustiadas sufren dolencias en el sistema digestivo, dificultades para ir al baño, problemas urinarios y trastornos de otro tipo tales como intensos dolores de cabeza y disminución en el apetito sexual.

Es muy importante saber distinguir entre un sentimiento de angustia y el que nos causa el miedo. El miedo se caracteriza por estar relacionado con un objeto o causa en particular mientras que la angustia no tiene focalizado el objeto al que se le teme, es la sensación de que algo desconocido o extraño puede dañarnos, pero algo que no podemos describir ni conocer.

Todos hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida diversos mecanismos que nos protegen de la angustia; no obstante, cuando estos mecanismos no son suficientes, generalmente porque estamos expuestos a altos niveles de presión, aparece la angustia.

Cuando una persona sufre de un grado elevado de angustia puede sufrir lo que se conoce como ataques de pánico. Los mismos se caracterizan por venir acompañados de un profundo malestar físico protagonizado por desmayos y sudoración en pies y manos.

Entre las principales causas de angustia se encuentra una determinación psíquica de las personas a padecerla y el haber atravesado momentos cruciales que fueron desencadenantes de esta dolencia y que marcaron considerablemente la vida emocional del individuo.

La conformación psíquica se va desarrollando en una combinación de las relaciones familiares y sociales que vive el individuo desde que nace y durante sus primeros años de vida. Cuando el desarrollo no permite una real fortaleza de los mecanismos que sirven para ayudar al sujeto a luchar contra la angustia, éste se siente incapaz de afrontar estos miedos hipotéticos y la a angustia se apodera de él.

Angustia y ansiedad

Tratamiento contra la angustia

Como ocurre con todas las enfermedades mentales, existen diferentes grados de angustia; y dependiendo de la gravedad de cada caso los pacientes deben someterse sólo a tratamiento terapéutico o combinar dicho tratamiento con fármacos.

Para tratar la angustia es necesario que el paciente se someta a una psicoterapia a través de la cual se puedan determinar las causas de la dolencia.

En el caso de que la persona sufra un nivel elevado de angustia es posible que además se le indique un tratamiento farmacológico que ayude a calmar el sufrimiento psíquico causado por la angustia. Por otro lado, existen terapias alternativas que pueden ayudar muchísimo a que la persona focalice sus problemas y pueda sobrellevar esa angustia.

Generalmente la angustia viene acompañada de otra serie de trastornos emocionales; entre los más comunes se encuentran la depresión, la ansiedad y el estrés. Es importante que cuando una persona sufre de angustia se puedan determinar estas enfermedades que la acompañan para poder tratarlas por separado. De lo contrario, la angustia puede acarrear serios problemas en la salud del individuo.

Prevenir la angustia

Es importante que antes de llegar a una situación de angustia importante, procures llevar una vida saludable que te asegure no llegar a esa instancia.

Entre las cosas que puedes hacer se encuentra evitar situaciones de estrés o nerviosismo. También es importante que procures realizar ejercicio físico de forma diaria para canalizar correctamente la energía. Si no te apetece ningún deporte, puedes probar de realizar caminatas de forma diaria para mantener tu cuerpo activo, así podrás tratar tus problemas con paciencia y, por ende, actuar con claridad.

Además es importante empezar a darle a cada cosa su espacio. Así que intenta pensar en cuáles son las cosas realmente importantes de tu vida y no permitas que los problemas te hagan olvidar tus prioridades afectivas. En el trabajo, aprende a delegar; en tu casa, aprende a contar de verdad con los que te quieren; contigo misma, empieza a aceptarte y quererte y no te exijas más de lo que puedes dar.

Si sufres de angustia es probable que además sientas una gran inestabilidad respecto a tus emociones y a tu vida. De hecho, este malestar suele aparecer cuando enfrentamos ciertos problemas que nos llenan de incertidumbre: problemas económicos, dificultades en nuestras relaciones u otros aspectos relacionados con nuestra vida profesional o emocional. Por lo tanto, intenta antes que nada visualizar qué es lo que puede estar afectándote para poder trabajar sobre el problema raíz.

La angustia es un trastorno sumamente común pero no por eso que debamos tomarnos a la ligera. Debes saber, que la mejor forma de combatirla, además de llevar a cabo un tratamiento médico, es aprendiendo a disfrutar de cada momento y aceptando que la perfección no existe. Aprende también alguna frase que puedas decirte a ti mismo y que te sirva para afrontar esos momentos de extrema angustia; verás cómo en menos tiempo del que crees consigues plantarle cara a esa angustia y sentirte más a gusto contigo mismo y con la vida que te ha tocado en suerte.

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