Agorafobia

Una de las fobias más comunes y a la vez difíciles de resolver es la agorafobia. Se define como el miedo a aquellas situaciones que resultan embarazosas o de difícil solución. Este tipo de miedos provoca que los enfermos se aíslen del mundo por temor a enfrentarse a cualquier situación que pueda llevarlos a ese estado. En los casos más persistentes de agorafobia suelen aparecer ataques de pánico que se interpretan como el síntoma más claro de estar padeciendo este trastorno de ansiedad. A continuación te lo contamos todo sobre él.

resolver la agorafobia

Factores de riesgo de la agorafobia

Las causas o los factores de riesgo que llevan a que una persona padezca agorafobia pueden ser muchos. Cabe mencionar que los mismos son el producto de la interacción entre las características emocionales de la persona y los factores externos; es decir, tiene lugar cuando una determinada situación pone en funcionamiento una serie de mecanismos de defensa que derivan en el desarrollo del trastorno.

Las personas que tienen una clara tendencia a interpretar las situaciones como amenazantes; es decir, que suelen tener características propias de alguien que sufre ansiedad suelen ser propensas a padecer agorafobia. Además, si algún familiar cercano ha padecido algún trastorno de ansiedad es más posible heredar este problema. Las mujeres suelen tener más posibilidades de sufrir agorafobia según lo han señalado las estadísticas, aunque de momento no se sabe exactamente a qué se debe. También es más común en personas que se encuentran entre los 18 y los 35 años de edad y que se encuentren sometidos a una situación laboral o emocional estresante.

Síntomas de la agorafobia

El síntoma más característico de este trastorno es el ataque de pánico. Se llama así a un episodio en el que el enfermo comienza a percibir una serie de problemas que asume como físicos y que le lleven a temer por su vida. Suelen aparecer de forma repentina y sin ofrecer ningún indicio. Los síntomas que le acompañan son sensación de ahogo, mareos y malestar estomacal sumado a una pérdida del control de su integridad (la persona suele sentirse tan extraña que teme estar enloqueciendo o incluso, morir).

No existe un tipo de lugar o ambiente determinado sobre el cual la persona con agorafobia deba sentirse tensionado (da igual si es un espacio abierto o cerrado o si hay mucha gente en él); la agorafobia está estrechamente vinculada a la percepción con la que el enfermo percibe el mundo. Y, en ese sentido, lo que lo lleva a sentirse acorralado y ansioso es la sensación de no tener ayuda en caso de sufrir una crisis o la imposibilidad de escapar. Por esto no es sencillo determinar cuáles son las situaciones a las que teme un agorafóbico, ya que existen tantas situaciones como personas padecen esta enfermedad. De todas formas, existen sí una serie de miedos más o menos recurrentes.

causas de la agorafobia

Entre los miedos más recurrentes de una persona con agorafobia se destaca el temor a quedarse solo (se preocupan por acordar adecuadamente con quién ir a cada lugar y asegurarse de no quedarse solos frente a una situación que pueda resultarles agobiante). También sienten temor de perder el control de sí mismos en un lugar público (por eso intentan ir a lugares donde puedan sentirse más cómodos, evitando los espacios que no conocen). Suelen tener miedo de encontrarse en situaciones de las que sea difícil salir (evitan conducir en medio de la ciudad por temor a los atascos o ir al cine o al teatro cuando hay mucha gente por miedo a sentirse mal cuando estén haciendo la fila). En algunos casos los agorafóbicos no viajan lejos de su casa por temor a no conseguir cerca del sitio al que van un centro de salud donde atenderse en caso de sufrir una crisis nerviosa.

Consecuencias de la agorafobia

La agorafobia puede traer muchos problemas para la salud del que la padece y, en muchos casos, afectar severamente su calidad de vida.

Algunas personas por miedo a las situaciones que les causan ansiedad dejan de realizar actividades de las que antes disfrutaban; así, lentamente van acortando sus posibilidades de diversión y entretenimiento, limitándose profundamente.

En algunos casos la agorafobia provoca tal estrés en las personas que la padecen que les afecta en su rendimiento laboral. Esto se debe a que se encuentran tan pendientes de sus miedos y de la posibilidad de sufrir una crisis que comienzan a bajar su productividad; lo que puede acarrear múltiples consecuencias tales como la pérdida del empleo o incluso la renuncia, para no tener que seguir enfrentándose al estrés diario.

Algunas personas dejan de salir con sus amigos o de participar en actos sociales para evitar enfrentarse a los miedos. Esto las lleva a aislarse cada vez más, viéndose severamente dañados sus vínculos afectivos a causa de esta enfermedad.

Además, la agorafobia despierta una fuerte dependencia hacia las demás personas, sobre todo aquellas con las que el enfermo tiene un lazo estrecho. Esto puede traer como consecuencia serios problemas de autoestima (la sensación de que no puede valerse por sí mismo) y, a la vez, sentimientos de culpa (pensar que está molestando a los demás pero sentir que no le queda otra opción).

En algunos casos la agorafobia viene acompañada de otros trastornos tales como depresión, otros trastornos de ansiedad, estrés y dependencia a ciertas sustancias.

Diagnóstico y consejos para superar la agorafobia

Es importante señalar que no todas las personas que tienen un cierto recelo a mostrarse en público o que se alejan de ciertas situaciones sufren de agorafobia, para que esta enfermedad sea diagnosticada deben tener lugar diversos síntomas y de forma clara. Existe un análisis conocido como DSM-IV-TR que sirve para determinar el diagnóstico pero para poder realizarlo es necesario que previamente el paciente haya evidenciado las siguientes situaciones.

  • Haber sufrido algún episodio de ansiedad en espacios o situaciones de los que resulte difícil escapar.
  • Mostrarse evasivo a enfrentarse a esas situaciones antes mencionadas o manifestar la necesidad de estar siempre acompañado por temor a encontrarse solo frente a esos sucesos.
  • Haber padecido una crisis de pánico.

Si has sufrido estas tres situaciones o te encuentras sumamente ansioso, te aconsejamos que acudas a un especialista para realizar este test y que gracias a él, el especialista pueda determinar si padeces o no agorafobia.

Si sufres de agorafobia debes saber que las conductas de escape (evitar enfrentarte con aquellas situaciones que te causan ansiedad) no es una buena solución. Por el contrario, esta actitud ayuda a fomentar el miedo y cuanto más tiempo pase más difícil te resultará enfrentarte y resolver el problema. También puede fomentar esta fobia la presencia constante de personas a tu lado, ya que de este modo nunca siente la necesidad de responsabilizarse de sí mismo y trabajar por curarse.

Es muy importante que si padeces algunos de los síntomas de la agorafobia consultes inmediatamente con un especialista para poder trabajar inmediatamente sobre tus miedos y asegurarte una vida feliz y saludable.

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