Crema de veneno de abeja, el botox natural

En nuestra época uno de los problemas para la salud estética más popular se encuentra vinculado a las posibilidades de reducir o luchar contra los signos del envejecimiento. A causa de ello desde hace muchísimos años los científicos exploran diversos tratamientos que permitan ofrecer a las personas soluciones a las arrugas, las líneas del rostro y todas aquellas marcas que el paso de los niños imprime sobre nuestro cuerpo.

Entre los numerosos tratamientos desarrollados por los científicos hay uno que ha causado un especial impacto en los pacientes; se trata de la utilización del veneno de abejas. Aunque parezca extraño este tipo de terapias ha adquirido una gran popularidad en las últimas décadas debido a sus notables y positivos efectos contra el envejecimiento de la piel. A continuación te ofrecemos un completo artículo en torno a los beneficios de este tipo de terapia y te damos algunos consejos que seguro te vendrán de maravilla para ralentizar el envejecimiento.

Los efectos del veneno de abeja en nuestro organismo

La forma más utilizada del veneno de abeja en terapias contra el envejecimiento es a través de cremas faciales elaborados a partir de este extraño elemento. Muchísimas personas (seguro que las hay entre las que conoces) utilizan este tipo de cremas cuando comienzan a entrar en esa edad en la que aparecen los primeros signos del envejecimiento, y, a juzgar por sus testimonios, los resultados de este producto contra este terrible mal de nuestra época son impresionantes.

Una de las cremas más común y avalada por la comunidad científica es la crema Boho Beauty Essentials. Cuando la utilizamos produce una relajación en los músculos de la cara que se asemeja al tratamiento del botox. Esto lo consigue gracias a un elemento que estimula la regeneración del colágeno de la piel. Así, este activo vasodilatador consigue que las líneas de la arruga se diluyan y ayuda a mostrar una piel más elástica y jovial. Además nutre la epidermis y la llena de brillo y elasticidad.

Pero ¿de dónde sale ese complemento que da a la crema cualidades casi mágicas? del veneno de las abejas. Gracias a él se pueden atenuar las arrugas y suavizar las líneas de expresión de nuestro rostro.

Cuando una abeja nos pica el escozor que sentimos es bastante incómodo; no obstante su efecto puede ser sumamente beneficioso para el organismo ya que la melitina (uno de los principales componentes de este veneno) es un potente antiinflamatorio que provoca la producción natural de cortisona para contrarrestar los efectos del daño. La invasión del veneno (también se lo conoce como apitoxina) en nuestro cuerpo provoca también el aumento de la actividad sanguínea y ayuda a dilatar las arterias y capilares y limpiar los vasos sanguíneos de las eventuales impurezas.

Cabe mencionar también que el veneno de abejas tiene otros efectos sobre nuestro organismo. Tal es así que es un fantástico analgésico contra el dolor muscular y de las articulaciones. Suele ser recomendado para utilizar en hematomas, inflamaciones y contracturas y, por supuesto, para recuperar la elasticidad de nuestra piel cuando comenzamos a volvernos «grandes».

La apitoxina

crema veneno abejaBajo el concepto de apiterapia se engloban todos aquellos productos y tratamientos que se desarrollan con elementos extraídos de la vida de la colmena y que sirven para colaborar con el buen funcionamiento de nuestro organismo. Entre estos productos se encuentra la apitoxina que se utiliza como un rotundo analgésico y antiinflamatorio.

Las propiedades de la apitoxina son muchísimas entre las que cabe mencionar la melitina (un componente antibacteriano y tumoral que provoca la creación de cortisol y puede ser un irreductible tratamiento contra las invasiones bacterianas), el péptido 401 (que colabora con la permeabilidad de los vasos), la apamina (un agente antigénico y euforizante que también induce la creación de cortisona), la adolapina (un antiinflamatorio y analgésico fulminante que comparado con una dósis de morfina es doblemente potente) y la fosfolipasa A2 (un agente con efecto radioprotector y antitumoral que actúa de forma sinérgica con la melitina).

Con todo esto gracias al veneno de abeja el organismo puede eliminar toxinas acumuladas, mejorar su sistema inmunológico y el funcionamiento de su ritmo cardíaco y arterial, además de asegurarse un metabolismo más fuerte y menos posibilidades de sufrir el avance de alguna enfermedad viral o bacteriana. Pero, como si esto fuera poco, también gracias a este complemento, nuestro organismo puede frenar los signos del envejecimiento.

Desde hace unos años numerosas personas públicas han comentado que utilizan cremas fabricadas en base a veneno de abeja como un sustituto del botox y que sus resultados son admirables. Pese a que muchos científicos todavía se resisten a creerlo, las investigaciones han demostrado que la apitoxina puede ser sumamente eficaz para tratar los signos del envejecimiento y puede administrarse de diferentes formas.

Entre os componentes de la apitoxina se encuentran neurotóxicos, analgésicos, hemolíticos y vasodilatadores cuyo efecto sobre nuestro organismo suelen ser sumamente beneficiosos. Esto ha provocado que muchas personas ahora sólo se inclinen por el botox natural a la hora de contrarrestar los efectos del envejecimiento en lugar de decantarse por operaciones quirúrgicas que requieren mucho más dinero y cuyos resultados siempre parecen impredecibles.

Opiniones contradictorias

De todas formas, según los expertos, y así fue como lo expresó el doctor Ramon Grimalt de la Universidad de Barcelona de Dermatología, hay una explicación para que la gente crea en este efectivo tratamiento. Según él no puede haber pruebas de que el veneno aplicado en forma de crema sobre la piel pueda tener una acción sobre los músculos que se encuentran debajo de ésta.

¿Y cómo explica entonces que las personas que las utilicen noten su piel más tersa, menos arrugada? Todas las cremas con propiedades determinadas para el cuidado de la piel se encuentran fabricadas con ácidos cuyo efecto sobre la epidermis se denomina «flash». Lo cual significa que cuando nos aplicamos una pequeña capa de ella la piel se irrita por efecto de este ácido y se hincha. «Cuando la piel se hincha, transitoriamente, vemos menos arrugas en la zona porque la piel está un poco más tersa, más brillante. Pero es una falsa sensación de mejoría«, argumenta.

En algo tiene razón Grimalt, hasta el momento no existe una evidencia científica que pruebe las numerosas bondades de estas cremas y sí numerosas campañas de las farmacéuticas que fabrican ese tipo de productos.

Sea como sea, muchísimas personas confían y continuarán haciéndolo en los efectos positivos del veneno de abeja sobre la piel. Cada uno hace con su piel lo que desea y, después de todo, si existen personas que creen en la magia ¿por qué no confiar en una crema que sentimos que nos mejora la piel?

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