Células de estroma

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Las células de Estroma son las que forman los tejidos conjuntivos que sostienen y rodean los órganos. Son células de tipo no sanguíneo que se almacenan en los órganos sanguíneos, tales como la médula ósea o el hígado fetal.

Células de estroma

La función de estas células es colaborar con el crecimiento de las células de la sangre a través de métodos científicos (in vitro). Cabe mencionar que las células de estroma que se encuentran en la médula ósea provienen de células madre mesenquimales. En este punto cabe hacer una aclaración: las células de estroma son células mesenquimales pero no todas las células mesenquimales son madres.

Formación de las células de estromas

La médula ósea se haya dividida en dos zonas bien diferenciadas: Estroma Mieloide (donde se originan los vasos sanguíneos y los componentes de la sangre. Estos son los encargados de abrirse paso a través de la estructura ósea del organismo para ofrecer un sistema de circulación eficiente y promover la formación de los huesos y el libre tránsito de las células a través del cuerpo) y Parénquima Mieloide (es la región donde se forman las propias células del tejido de los hueso).

A su vez la médula ósea puede clasificarse de forma diferente teniendo en cuenta su composición: la médula ósea amarilla (presenta una gran cantidad de materia grasa y cumple la función de reserva energética) y médula ósea roja (se encarga de producir las células hematopoyéticas y ofrece albergue a las células madres multipotenciales de tipo mieloides).

Toda la médula ósea se halla recubierta de células estromas; las cuales tienen la responsabilidad de proteger la médula de la invasión de agentes externos y, a la vez, de proveerlo de las células necesarias para su normal funcionamiento.

Las células estromales y el desarrollo del cáncer

Una de las características que convierte a estas células en potenciales para la investigación científica es su morfología fibroblastoide, que, dicho en otras palabras, hace alusión a la capacidad de transformarse en otras células según las necesidades del organismo. Debido a este descubrimiento, hecho por Friedenstein en los años ´70, se ha hecho muchísimo hincapié en el estudio de este tipo de células y se las ha aislado de la médula ósea para estudiar su comportamiento en laboratorio y poder así comprender cuál es su transformación y frente a qué tipo de compuestos reaccionan. Gracias a ello se ha descubierto que estas células también pueden ser responsables de ciertas enfermedades, como algunos cánceres.

Las células estromales y el desarrollo del cáncer

¿Las células de Estroma favorecen el cáncer? Según un estudio publicado en la revista Molecular Cancer, así es. Las células de estroma podrían representar uno de los agentes fundamentales en el desarrollo del cáncer, al producir la proteína PRL3, que es la mayor implicada en el desarrollo de la metástasis.

Las células de Estroma poseen una gran cantidad de fibroblastos y son las que potencian la producción de esa proteína que, a su vez, intensifica el desarrollo prolongado de las células cancerígenas, ayudándolas a extenderse con facilidad por todo el organismo del enfermo. Aunque la presencia de estroma en torno a ciertas células tumorales representa sin duda la reacción del organismo en defensa de la enfermedad, parece una de las principales beneficiosas para el desarrollo ya que bloquea la acción de los fármacos contra dichas células y estimula también la propagación del tumor a través de la sangre a otras partes del organismo.

Según este estudio cuanto más estroma encubre el tumor, mayores son las probabilidades de que las células malignas se propaguen, produciéndose así lo que conocemos como metástasis.

Aplicaciones clínicas de las células estromales

Las células madre estromales o mesenquimales ofrecen un potencial interesante en el desarrollo de ciertos tratamientos clínicos. Uno de sus usos se encuentra ligado a la regeneración de tejidos lesionados, ya sean musculares o de tipo óseo. También se cree que un transplante de este tipo de células para un paciente con alguna enfermedad inmune (esclerosis múltiple o ciertos tipos de colagenopatías) podría ser sumamente beneficioso.

Al mismo tiempo se han hecho operaciones experimentales para la reparación de miocardio que han presentado un relativo éxito; aunque todavía no se consiguen aislar del todo las contraindicaciones, como la citada en el caso de las células cancerígenas.

Sea como sea, el futuro de la investigación científica es prometedor, y en él cabe una rotunda esperanza en lo que respecta a la implementación de transplantes de células estromales para la solución de enfermedades y trastornos de tipo genéticos; por lo que la existe muchísima esperanza puesta en este tipo de investigaciones.

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