Células madre adultas

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Las células madre adultas o células madre somáticas existen en todo el cuerpo después del desarrollo embrionario y se encuentran dentro de los diferentes tipos de tejido. Estas células madre se encuentran en tejidos como el cerebro, la médula ósea, la sangre, los vasos sanguíneos, músculos, la piel y el hígado.

Células madre adultas

Las células madre adultas permanecen en un estado de reposo en el que no se dividen durante años hasta que se finalmente se activan por una enfermedad o una lesión de los tejidos.

Las células madre adultas pueden dividirse o auto-renovarse indefinidamente, lo que les permite generar una amplia gama de tipos de células del órgano de origen, o incluso regenerar el órgano original completo. En general se cree que las células madre adultas están limitadas en su capacidad de regenerarse en función a su tejido de origen. No obstante, hay ciertas evidencias que sugieren que se pueden dividir hasta convertirse en otros tipos de células.

Se cree que una célula madre adulta es una célula indiferenciada que se encuentra entre las células diferenciadas en un tejido u órgano que puede renovarse y pueden diferenciarse para producir todos o algunos de los principales tipos de células especializadas del tejido u órgano. Las principales funciones de las células madre adultas en un organismo vivo son mantener y reparar el tejido en el que se encuentran. Los científicos también usan el término de células madre somáticas.
A diferencia de las células madre embrionarias, de las cuales ya se conoce su origen, el origen de las células madre adultas en algunos tejidos maduros todavía está bajo investigación.

Células madre adultas

Células madre últimos avances

La investigación sobre células madre adultas ha generado una gran expectación. Los científicos han encontrado células madre adultas en muchos tejidos más de lo que alguna vez pensaron posible. Este hallazgo ha llevado a los investigadores y médicos a preguntarse si las células madre adultas podrían ser utilizadas para trasplantes. De hecho, las células madre de la médula ósea se han utilizado en trasplantes desde hace 40 años. Ahora los científicos tienen pruebas de que las células madre existen también en el cerebro y el corazón. Si la diferenciación de las células madre adultas pudiera ser controlada en el laboratorio, estas células podrían llegar a ser la base de las terapias basadas en el trasplante.

La historia de la investigación en células madre adultas comenzó hace unos 50 años. En la década de 1950, los investigadores descubrieron que la médula ósea contenía al menos dos tipos de células madre. Una de éstas son las llamadas células madre hematopoyéticas, que se encuentran en todos los tipos de células sanguíneas del cuerpo. El segundo tipo de células madre, llamadas células madre mesenquimales, fueron descubiertas unos años más tarde. Estas células madre no hematopoyéticas constituyen una pequeña proporción de la población de células del estroma de la médula ósea y pueden generar hueso, cartílago y grasa. Son las células que apoyan la formación de sangre y tejido conectivo fibroso.

Células madre adultas

En la década de 1960, los científicos que estudiaban las ratas descubrieron dos regiones del cerebro que contiene células en división que pasaban a formar las células nerviosas. A pesar de estos informes, la mayoría de los científicos creyeron que el cerebro adulto no podía generar nuevas células nerviosas. No fue hasta la década de 1990 cuando los científicos coincidieron en que el cerebro adulto contiene células madre que son capaces de generar los tres principales tipos de células del cerebro: astrocitos, oligodendrocitos y las neuronas.

¿Dónde están las células madre adultas y qué hacen?

Las células madre adultas han sido identificados en muchos órganos y tejidos, incluyendo cerebro, médula ósea, sangre, vasos sanguíneos, músculo esquelético, piel, dientes, corazón, intestino, hígado, ovarios y testículos. Se cree que residen en una zona específica de cada tejido (llamado un nicho de células madre). En muchos tejidos, la evidencia actual sugiere que algunos tipos de células madre son los pericitos, células que componen la capa más externa de los vasos sanguíneos pequeños. Las células madre pueden permanecer en reposo (no se dividen) durante largos períodos de tiempo hasta que se activan por una necesidad normal de más células para mantener los tejidos, o por una enfermedad o lesión de los tejidos.

Típicamente, hay un número muy pequeño de células madre en cada tejido, y una vez eliminado del cuerpo, su capacidad para dividir es limitado, por lo que la generación de grandes cantidades de células madre es difícil. Los científicos están tratando de encontrar mejores maneras de hacer crecer grandes cantidades de células madre adultas en un cultivo celular y manipularlas para generar tipos específicos de células para que puedan ser utilizados para tratar la lesiones o enfermedades. Algunos ejemplos de tratamientos potenciales incluyen la regeneración ósea con células derivadas del estroma de la médula ósea, el desarrollo de células productoras de insulina para la diabetes tipo 1, y reparar el músculo cardiaco dañado tras un ataque al corazón.

¿Qué pruebas se utilizan para la identificación de las células madre adultas?

Los científicos a menudo utilizan una o más de los siguientes métodos para identificar las células madre adultas:

  • Identificar a las células en un tejido vivo con marcadores moleculares y luego determinar los tipos de células especializadas que generan.
  • Eliminar las células de un animal vivo, etiquetarlos en el cultivo celular, y trasplantarlas de nuevo en otro animal para determinar si las células reemplazan su tejido de origen.

Es importante destacar que se debe demostrar que una sola célula madre adulta puede generar una línea de células genéticamente idénticas, que luego da lugar a todos los tipos adecuados de células diferenciadas del tejido. Para confirmar experimentalmente que una célula madre adulta es de hecho un supuesto de células madre, los científicos tienden a tratar de demostrar o bien que la célula puede dar lugar a que estas células sean genéticamente idénticas o que una población purificada de estas células madre pueden repoblar candidatos o reformar el tejido después del trasplante en un animal.

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